domingo, 21 de agosto de 2011

Spot X – Día 1

Yo sobre una de estas?? (Spot X. Campamento de surferos)

De compras por la tarde.

¡Por fin he surfeado! Mi primer contacto con una tabla, podría decirse que ha sido sólo adecuado. Digamos que tenía puestas demasiadas expectativas en mis habilidades para aprender, aunque supongo que para empezar no ha estado mal. Después de dos horas, surfear surfear… lo que se dice surfear… creo que una vez. Sólo una vez. Sí. Lo demás han sido vanos intentos por aguantar sobre la tabla unos segundos. Pero la cosa promete. Aunque se ha pasado toda la noche lloviendo a rabiar, por la mañana casi hasta ha salido el sol, y sin duda, las dos horas de surf se han convertido en las más cálidas y emocionantes del día.
Después de comer, he decidido pasar de mis dos horas de Kayak, y he estado jugando al ping pong con un inglés con el que comparto dormitorio (que no cama), descansando, y a ultima hora antes de cenar (la cena es a las 6) he cogido el coche para comprar algunas cosas en un pueblo cercano y dar una vuelta.
Ahora me voy a cenar y hoy no creo que haya mucha fiesta porque gran parte del grupo se iba hoy y hemos quedado muy poquitos. Además la paliza de la mañana ha sido importante y mañana más.

Byron Bay

A rainy day in Byron Bay!! Ahá!

Buen humor ante un día de perros!

Hoy el tiempo ha sido el peor hasta ahora. Aquí cuando llueve parece que se acaba el mundo. Así que imaginaros el paseo por Byron Bay, la visita al faro y las pedazo de vistas desde lo alto. ¿Cómo se dice? ¡Bullshit! Poco después de mediodía nos hemos puesto en marcha hacia el lugar donde estaré surfeando dos días. Los italianos me siguen acompañando y al final se han quedado a pasar la noche. Aquí está lleno de jóvenes aprendiendo surf. Alemanes, ingleses, americanos… A pesar de que ha llovido torrencialmente, la fiesta después de la cena con multitud de juegos, ha hecho de la noche una de las más animadas desde mi escapada por Sydney. Teníais que haber visto a gran parte de ellos jugando al juego de beber del duende, el que tienes que hacerle ir en una dirección, cambiarle, o saltar a alguien. No recordaba ninguna de las palabras que había que decir, pero tras una rápida adaptación anglosajona, todo fue pan comido (go, change y hop!). Pero lo mejor fue verles con mi versión inglesa de “Un KA, ¿Un qué?, Un KA”. Que era algo así como: A WAT, What?, A WAT. A WET, What?, A WET. Una de las chicas estaba emocionadísima con el juego y no quería parar de intentarlo una y otra vez. Pobrecita.

Nimbin - Byron Bay


El pueblo hippie, meca de fumadores de marihuana fue un pelin decepcionante, aunque reconozco que tiene cierto encanto. En medio del bosque, pegado a  uno de tantos parques nacionales, se apiñan un puñado de tiendas abarrotadas de artículos espirituales, souvenir s de todo tipo y previo coloquio amigable con el tendero, uno puede conseguir incluso ciertas hierbas que la policía no debe encontrar. Estos italianos iban de cabeza a por ella, así que les fue fácil… J
Pronto agotamos las posibilidades de Nimbin y nos dirigimos hacia Byron Bay, donde encontramos un bonito camping a muy buen precio. Después de ir a comprar algunas cervezas, algo de hielo y material para hacernos unas hamburguesas caseras, sólo nos quedaba disfrutar de una tarde-noche bajo las estrellas.

Brisbane

Brisbane

Brisbane

¿¿¿Londres??? No, Brisbane de nuevo.

Hoy es el último día que comparto viaje con Antoine. No habla mucho, pero le voy a echar de menos al mamón. Se le acaban los días en Australia y ha cogido ya un vuelo hacia Sydney. Como él ya estuvo en Brisbane un par de días, ha hecho de guía en el paseo por el centro de la ciudad. Hemos subio al que he bautizado como Brisbane Eye, al ser una copia algo más pequeña de la noria que hay en Londres; hemos disgrutado de un nublado día por la ribera del río, y hasta nos hemos metido en el casino de la ciudad que tienen montado en el interior del antiguo edificio del Tesoro. No podía resistir la tentación de echar unas partiditas al BlackJack, y después de un buen rato entretenido, cuado el tiempo se nos ha echado encima, me lo he jugado a todo o nada. Como suele pasar, ha sido nada.
Mañana ya he quedado con los italianos en Nimbin, un pueblo muy hippie que no me puedo perder. Después vendrá Byron Bay y pasaré dos días en un campamento, esta vez sí, aprendiendo surf.

Noosa - Brisbane

To be or not to be... (Zoo de Australia - Beerwah)

Pero qué monos.... quiero decir canguros! (Zoo de Australia - Beerwah)

Una de las serpientes que se pueden encontrar por aquí...
 Después del mejor desayuno que he tenido en 15 días (Es increible lo que se puede hacer con un camping gas), nos hemos puesto en marcha, abandonando con mucho pesar la acogedora y entrañable John’s Landing.
En la guía había leido que hay un zoo en un pueblo camino de Brisbane que es uno de los mejores de Australia y como quien dice del mundo entero. La gracia está en que los animales están sueltos en espacios seminaturales y en ocasiones pasas entre ellos. Teniendo en cuenta que no iba a un zoo desde que tenía 5 años, lo hemos convertido en el plan del día. Así a destacar, hemos visto cocodrilos, koalas (¡por fin!), canguros, tigres, elefantes y serpientes enormes. Hemos estado dando de comer a los canguros, que son más majos que las pesetas.
En definitiva, un día tranquilo en el zoo, pero nada del otro mundo. Creo que ya no necesito ir hasta dentro de otros 20 años.
En una hora nos hemos plantado en Brisbane y esta vez dormiremos en un albergue. Descanso de Camper Van por el momento.
Hemos salido por la noche a ver qué tal el ambiente nocturno, y he de reconocer que no está nada mal. La gente sale a darlo todo. Eso sí, no he visto a mujeres vestir tan hortera en mi vida. Tendría que haberme llevado la cámara para inmortalizar los modelitos y conjuntos surrealistas de la peña.

Noosa

Robert y Tanja, los italianos que no hablan italiano... (que vergüenza). John's Landing camping.

Una cena genial!! Y mi super Camper Van de fondo!!

¡Aquí está más cerca! Os presento a New Hope.

En dos horas y media nos hemos plantado en Noosa, un pueblecito donde, según me dijeron en Cairns un par de alemanes, hay buenas ofertas de empresas que dan clases de surf. Hemos venido decididos a dar nuestros primeros revolcones encima de una tabla, pero parece ser que hoy no era el día, con un mar en calma, sin olas. Mientras Antoine ha optado por un paseo por el parque natural de Noosa, yo me he tirado en la playa dispuesto a no hacer nada más que mirar al horizonte y ver pasar a turistas entusiastas y deportistas autóctonos.  Cuando el sol ha perdido la batalla con la brisa insistente del mar, me he retirado a un café donde pronto ha aparecido Antoine, y poco después la pareja de italianos, que al final andaban también por allí. Juntos nos hemos puesto manos a la obra a buscar un camping y nos hemos ido al más barato de todos (5 dolares por persona), a veinte minutos del centro del pueblo. John’s Landing es su nombre, y tal y como suena, al jardín del señor John hemos ido. Creo que somos los únicos mochileros que hemos tenido el placer de visitar su humilde parcela. Menos mal que ibamos los cuatro, porque era como una película tipo “Scream” o “Sé lo que hicisteis el último verano”. Un grupo de jóvenes metidos en la granja de un tipo raro vestido de albañil con acento australiano profundo, como de Gerona, pero en “inglis”. Por suerte no apareció con un hacha en mitad de la noche. Como los italianos son unos campinguistas de verdad, montaron todo un chiringuito impresionante, con sillas, mesas y cocinaron unos espaguettis fantásticos. Pasamos una gran velada riédonos de nuestra situación en el pedazo de camping y viendo estrellas fugaces en un cielo tan extraño como los animales que corretean, vuelan y nadan por estas tierras tan alejadas de casa.

Hervey Bay – Día 2

Las vistas de la interminable playa. Isla de Fraser.

Barco hundido Maheno. Isla de Fraser.
Un pequeño arbolito...
Desde el ferry de vuelta a Herver Bay.
Hoy era el día de otro imprescindible australiano: la isla de Fraser. He salido a las 8 de la mañana ya en 4x4 desde el mismo albergue. Después de un agradable trayecto de media hora en ferry, nos hemos lanzado por los caminos de arena de esta sorprendente isla. No sería tan increible pensar en que se ha formado exclusicamente a partir de la acumulación de arena que traen las corrientes marinas si no fuera porque mide unos 120kms de largo y 25 de ancho. Según dicen,¡ hay más arena en esta isla que en todo el desierto del Sahara! La autopista principal es la misma playa por donde circulan civilizadamente los jeeps de toda clase y condición. He compartido jeep con una pareja joven del norte de italia y tres jubilados. La compañía no era mala, pero mejorable. J
Ha sido un día muy completo, con vistas impresionantes, lagos que parecían playas, acantilados, playas interminables con ballenas saltando en el horizonte, y hasta un punto de aventura al encallarse uno de los jeeps en la arena. ¡Si no llega a pasar otro con cable frontal, nos quedamos allí a dormir! Una pena que hoy los dingos se han mostrado evasivos y no hemos podido ver ni uno. Son la única atracción animal de la isla, unos feos perros salvajes que en realidad son originales de China, donde ya no queda ninguno de raza pura. Ironías de la vida…
Una vez de vuelta a Herver Bay, los italianos han acabado viniendo a mi camping y hemos pasado una tarde divertida intercambiando anecdotas viajeras. Como ellos también se dirigen al sur, nos hemos encontrado posteriormente a lo largo del camino. Parezco Forrest Gump. ¡Creo que si me quedo mucho más iré formando una larga caravana de viajeros!!

Herver Bay – Día 1

La migración de las ballenas. Si no me hubiera quedado sin batería tendría algo mejor... Casi podíamos tocarlas!!
Herver Bay es confuso. No hay un centro claro donde puedes encontrarlo todo. No, en lugar de eso, hay largas calles con chalecitos de madera por todas partes, un puerto con cuatro restaurantes, y el resto de cosas importantes desperdigadas por quién sabe dónde. De manera que siempre tienes la sensación de no estar en el lugar adecuado, en medio de ninguna parte.
Después de un tranquilo paseo por el puerto y la playa, he conseguido encontrar un lugar donde comprar los tickets para ver ballenas por la tarde y la excursión a Fraser Island de mañana.
Mi compañero de fatigas, Antoine, y yo, hemos dado con un centro temático sobre tiburones, donde hemos visto la realidad de los tiburones mas peligrosos para los humanos. Qué miedito. La verdad es que te hace coger perspectiva sobre lo peligroso que puede ser estar en el lugar equivocado en el momento equivocado… Hay algunos tan grandes que pueden engullirte de un solo bocado. Es escalofriante.
Después de mis primeras Fish & Chips creo que de mi vida (en Inglaterra nunca me dio por ahí), he estado disfrutando de la compañía de numerosas ballenas que han estado retozando alrededor del barco durante toda la tarde. En algunos momentos han estado tan cerca que casi tocaban el casco del barco. Son ENORMES!! Me habría gustado poder tirarme al agua y nadar con ellas.
También nos han acompañado algunos delfines nadando pegados a la proa del barco. ¡¡Preciosos!!

domingo, 14 de agosto de 2011

Viaje a Herver Bay


Ayer fue día de coche. El plan inicial era venir de un tirón hasta Herver Bay… hasta que el GPS nos puso los pies en la tierra al indicarnos un tiempo estimado de 13 horas!! Decidimos pues hacerlo en dos días y nuestra primera parada sería Rockhampton, la capital ganadera de Queensland.
Nuestra intención era salir a las 10 como mucho, pero nuestra querida Camper Van después de dos días de inactividad dijo que no quería saber nada de nosotros. La batería se había agotado sin razón aparente. Suerte que la asistencia en carretera (esta vez en Camping) fue rápida y eficaz. El técnico sólo necesitó tres baterías de tamaño XXL enchufadas simutaneamente a las dos baterias de nuestra furgo para reanimarla.
Llegamos a Rockhampton a las 16.30 y su ambiente rozando el cero absoluto nos animó a seguir el viaje hacia el sur. Al fin y al cabo solo estábamos a 5 horas más de Herver Bay. Al final íbamos a hacer la machada de 11 horas de viaje y casi 900kms.
Llegamos a Herver Bay a las 22.30h. Pan comido. ¡Búsqueda de camping y a dormir! ¡Menuda paliza!

Townsville – Airlie Beach – Día 1 y 2 (Islas Whitsunday)


Playa de Whithaven
 En lugar de un coche, que por lo que fuese, salía por un ojo de la cara, al día siguiente estábamos alquilando una Camper Van, que es como un monovolumen reconvertido en casa portable para Campinguistas, perroflauticos y ahorradores en general. Dentro tiene frigorífico, colchón para dos, cacharros para cocinar, fogón…  y hasta DVD! Vamos, todo lo necesario para ser autosuficiente y poder comer y dormir en cualquier parte. Sólo le falta la ducha. Es una maravilla.
Recorrimos casi 400kms hacia al sur y pasamos la noche en Townsville, una pequeña ciudad costera con poco a destacar. Se puede decir que fue nuestra parada técnica, y como teníamos ya reservado un albergue, aprovechamos para lavar ropa, comprar comida para nuestros desayunos y comidas de Campervanistas.
Al día siguiente retomamos nuestro viaje al sur con una pareja joven de acoplados que iban a un pueblo que nos pillaba de paso para trabajar durante unos meses cultivando calabazas. ¡¡A 19€ la hora!! ¡¡Maldita vergüenza que España todavía no tenga la Working Holiday VISA!! En fin…
En Airlie Beach ya nos decidimos a sacarle todo el rendimiento a nuestra campervan, que por cierto, se llama NEW HOPE (muy apropiado, ¿verdad?) y nos instalamos en un camping. Airlie Beach es otro pequeño enclave turístico, preparado para recibir toneladas de turistas que quieren disfrutar de la cantidad de actividades que ofrecen las Whitsunday Islands.
Del tirón reservamos un día en barco para Snorkel y submarinismo y otro para el día siguiente para visitar la famosísima y requeteretratada Whithaven Beach de la isla Whitsunday, la más grande y la que da nombre al grupo de las 74 islas de la zona. El primer día fue agotador, en un barco de vela, excesivamente tranquilo y lento, con mucho oleaje y poca visibilidad. Decidí no pagar los 70$ extra que valía cada buceo (¿estamos locos o qué??). Eso sí, ¡¡vimos un par de ballenas!!
 Hoy ha sido el segundo día en barco, que en realidad era una lancha semirrígida con dos motores fueraborda espectaculares. Ha sido todo lo contrario de ayer, y en conjunto, mucho más divertido. Hemos estado cortando el mar a velocidad de vértigo y rebotando a golpe de ola. Después de dos snorkeling moments, en dos lugares diferentes, hemos acabado en las playa Whithaven, donde hemos comido exactamente el mismo menú que ayer en el otro barco. Debe haber alguien por aquí haciendo este menú para llevar y lo vende a todas las empresas de barquitos de la zona.
En el segundo snorkeling, he visto peces a cientos. Entre ellos varios de metro y medio de largo. Era ENORMES. Los he podido tocar y todo. Increible. De esto no tengo fotos, porque aunque me he traido la cámara, no he estado con ella en el agua.
Ahora a ver si cenamos algo y mañana un largo viaje hasta Herver Bay, donde saldremos expresamente en barco para ver ballenas. 

Cairns – Día 5 – Cape Tribulation


Cape Tribulation
 Había que hacerlo. Cape Tribulation, o lo que viene siendo en español, el cabo tribulación, es una visita obligada para aquellos que estamos por estos meridianos. He cambiado el mar por la selva, y los pececillos por cocodrilos, canguros y pajarracos variopintos. Ha sido un día relativamente tranquilo a pesar de ser un tour ultra turístico de guiri total. Reservé el viaje junto a otro español con el que coincidí en el barco. Catalán, neurocirujano, residente, un poco rarito pero buena gente (parecía Sylar el de Heroes. Estoy casi seguro que era él!! Y además Neurocirujano! Por suerte yo no tenía poderes que  le interesasen…).
Después del maravilloso tour con el que paseamos en barquito por un rio viendo cocodrilos en plan parque temático, paseos por el bosque, visita a un mini zoo y poco más, estábamos de vuelta en Cairns a las 7. Acabamos el día con una cena romántica en un thailandes que nos metió un sablazo que todavía me duele.
Ya en el club asociado al albergue, me reencontré con Antoine, alguien del que todavía no he hablado, pero que conocí el primer día en Cairns y descubrimos que los dos íbamos dirección al sur por el mismo camino y que teníamos más o menos el mismo tiempo para recorrerlo, por lo que decidimos que podíamos alquilar el coche a medias y compartir gastos. Quedamos pues para mi regreso del barco, y así fue. Al día siguiente alquilarríamos un coche y nos pondríamos en marcha.