lunes, 5 de septiembre de 2011

Sydney – Último día en Australia


¡Adiós Sydney!
Check out a las 10 de la mañana, por lo que maleta bien recogida y almacenada en unos armarios de seguridad con contraseña mientras me dirijo de nuevo al centro para mi último paseo por Sydney (al menos de este 2011). Caen todavía algunos regalos en un afán por agotar el resto del efectivo australiano. Como en un italiano muy auténtico y después me encamino de nuevo al albergue. Hora de ir al aeropuerto. El vuelo sale a las 17 horas y esta vez no lleva retraso. Me esperan 26 horas de vuelos, esperas, transbordos, piernas encogidas, maleta perdida en Londres; pero también de lectura, de sueño, de una larguísima puesta de sol preciosa y del emotio reencuentro con los tuyos.
 El viaje se acaba y me siento como si acabase de llegar. A pesar de llevar dos días bajando las revoluciones y haciéndome a la idea de volver, una parte de mi quiere seguir viajando, hacia Asia, que está a tiro de piedra, Oceanía, para unos días de descanso total, o California, para visitar amistades que valen la pena. No me siento cansado después de un mes recorriendo australia.
En cambio, otra parte de mi sí quiere regresar para encarar el próximo año, lleno de cambios y nuevos proyectos. Estoy deseando empezar con todo lo que me he propuesto hacer en los próximos meses, y el momento ha llegado. Asia, América y África tendrán que esperar, pero cuando llegue el momento, este seguirá siendo nuestro punto de encuentro, donde congelo el tiempo y destruyo la distancia. El lugar donde vosotros y yo somos uno. ¡Hasta pronto!

Sydney – Penúltimo día en Australia


El jardín Chino de Sydney 1

El jardín Chino de Sydney 2
Hoy ha sido el día de las compras. Después de ir a devolver mi querida campervan (no tenía multas a pesar de ser las 9 de la mañana), me he recorrido todo Sidney para visitar las principales tiendas de arte aborigen de la ciudad. Después de andar entre lienzos de 2000$ y jarrones de 8000$, he dado con cositas más pequeñas y algo más económicas.
He comido en el mismo lugar donde estuve el último día de Sydney, justo antes de salir en dirección al monte Kosciusko. Un asiático cutre con cuatro mesas casi en la calle. ¡Qué ricos nuddles! ¡Comería eso durante días!
Antes de anochecer ya estaba en el albergue, y después de socializar con un par de alemanes, hemos decidido que saldríamos todos juntos por la noche. El Pub del albergue estaba animado así que nos quedamos un buen rato. Después probamos suerte en un par de pubs de Chinatown, pero la cosa no estaba mucho mejor que el día anterior. Optamos por una retirada a una hora prudencial (por allá las 3 de la mañana).

Port Macquarie - Sydney

Arte en la roca 1

Arte en la roca 2

Arte en la roca 3

Arte en la roca 4

Arte en la roca 5
Port Macquarie por la mañana me ha ofrecido unas vistas marítimas preciosas, con un mar agitado y un muelle famoso por las elaboradas pintadas que la gente ha ido dejando en sus rocas. He hecho un recopilatorio con las mejores que incorporaré al album definitivo. ¡No tienen desperdicio!
Veinte días después, vuelvo al punto de partida. Cambio de albergue por conocer otras opciones. Esta vez se trata de uno que está al lado de la estación central de trenes y muy cerca de Chinatown y el centro de Sydney. Se llama Wake Up, y me recuerda bastante al Gilligan’s de Cairns, con mil habitaciones y un pub restaurante en la planta baja para no aburrirse por las noches.
Aquí la camper van es un engorro y después de dar vueltas por medio sydney, decido dejarla cerca del albergue pagando un buen ticket de parking (7$ la hora!!!!). Menos mal que por la noche es gratis hasta la 7 de la mañana. ¿Me encontraré multa por la mañana?
Por la noche decido ir a sar un vuelta por Chinatown, pero todo está muy vacío. Es lo malo de ser miércoles.

Coffs Harbour – Port Macquarie


Recorriendo la costa en algún lugar entre Coffs Harbour y Port Macquarie

¡El canguro más grande que he visto!

Y el resto de su familia.

El faro más elevado de Australia.

Las vistas desde la base del faro.
Antes de abandonar tan acogedor pueblecito, he querido visitar la máxima atracción de Coffs Harbour: la Big Banana. Es una especie de parque de recreo más bien infantil, que cuenta con un tobogán enorme, un restaurante, puedes contratar paintball y comprar algunos souvenirs en su tienda. Para echarse a llorar si no fuera porque ya sabía lo que era. La cosa es que quería pasar por la tienda, que resultó ser otro fiasco.
A partir de ahí, todo ha sido un bonito viaje de unos 150 kms que he querido hacer por carreteras secundarias cercanas a la costa, para ver algunas playas y pueblos de la zona. He comido en el paseo marítimo de un pueblo llamado South West Rocks, y entre otros rincones curiosos, he pasado por el faro más elevado de Australia en uno de los pocos lugares de la costa este donde puedes ver ponerse el sol por el mar.
Port Macquarie estaba igual de vacío que Coffs Harbour. Creo que la temporada baja toca fondo por estas fechas en esta zona, porque tanto albergues como bares están vacíos. He acabado cenando un fish & chips malísimo de un lugar llamado Mike’s Seafood. Creo que con dos fish&chips en dos semanas, es más que suficiente para mucho tiempo. Que vergüenza de plato.
Y sorpresa. ¡El albergue tenía internet gratuito! Eso sí que ha sido una gran noticia. Debe ser el único en todo Australia.

Spot X – Coffs Harbour


Surfeando 1

Surfeando 2

El p... amo!
 Hoy estoy muy feliz y satisfecho conmigo mismo. La mejora respecto a ayer ha sido considerable, y me he surfeado unas cuantas olitas (no sé si llegan a la categoría de olas). Surfear es cansadísimo, sobre todo con la terrible corriente de estas playas. Cada vez que había que adentrarse en busca de la siguiente ola, era una lucha titánica.
Estos días que me quedan van a ser bastante tranquilos, avanzando sin prisa hacia el sur, disfrutando del paisaje y dandome tiempo a prepararme para la vuelta a casa.
Después de comer, la última partida de ping pong y un te caliente, nos hemos puesto en marcha dirección Coffs Harbour, mi siguiente parada. Está solamente a 30 kms, por lo que en media hora estábamos ahí. Hablo en plural porque el inglés coge mañana el autobús desde aquí y le he acercado.
Hemos dado una vuelta por el puerto y satisfecho mi antojo irreprimible de pizzote!!! La decepción ha sido ver que los 18 dolares de pizza en realidad eran para un tamaño de apenas un palmo de diámetro!! Menos mal que aquí les ponen encima de todo y en grandes cantidades, si no, habríamos tenido que pedir 3 más cada uno!!