lunes, 8 de agosto de 2011

Cairns – Día 2, 3 y 4 – Arrecife de coral

Es de verdad o lo han puesto de decorado???

El arrecife, como jardines acuáticos...

Más jardines...

Formas y colores inverosímiles.

Peacho de pez.

Peces payaso! Los oscuritos...

¡El tiburón!

Nadando con tortugas

Nemo ha formado ya su familia!! :)))

Estos días han sido increibles. 3 días de comer, bucear, comer, bucear, dormir, bucear, comer… El trayecto de dos horas hasta el arrecife fue muy movido, y me mareé como en mi vida. Pensaba que me moría y me preguntaba si sería así todo el viaje. En mi favor debo decir que medio barco estaba como yo. Aquello era como una centrifugadora. Por suerte una vez cerca del arrecife todo volvía a la calma y sólo permanecía un leve balanceo muy agradable sobre todo a la hora de acostarse. Pronto tuvimos el primer buceo, y aunque todavía estaba en proceso de recomposición vital, fue emocionante volver a calzarme el neopreno y el resto del equipo y saltar al agua.
No hay nada que haya visto en la naturaleza tan increible como el fondo marino de los arrecifes de coral. He hecho más de 400 fotos y más de 15 videos bajo el agua. Para haceros una idea, cada tres inmersiones me quedaba sin batería. Aunque hay fotos que han salido muy chulas, son sólo una leve sombra de lo que es aquello en realidad. Los colores y las formas imposibles del coral, como jardines cuidados al detalle. El entorno es tan impresionante que los peces se quedan en un segundo plano, centenares de especies diferentes de colores vivos, formas de lo más extrañas, y algunos de tamaño considerable. La gran atracción sin duda fueron  las tortugas con caparazón de hasta 1 metro de largo. ENORMES. Y por supuesto, lo más esperado: algún tiburón. Vimos un punta blanca en dos ocasiones, y hasta pude inmortalizarlo en la inmersión nocturna. Imaginaros estar buceando de noche, viendo sólo aquello que apuntas con la linterna, y ver pasar cerca de ti la silueta de un tiburón de metro y medio de largo. No muy grande, pero lo suficiente como para sentir ese pico de adrenalina subirte por la nuca.
Antes de cada inmersión recibíamos un briefing para explicarnos donde debíamos ir y lo que podríamos ver. Y después de eso, al agua, sin ningún guía. La orientación bajo el agua es difícil y el principal reto del pequeño grupo de buceadores ya certificados era encontrar el barco a la primera (sin tener que salir a la superficie para recobrar el rumbo).
En definitiva, tres días agotadores llenos de emociones y mucha agua. Seguramente cuando pase por las islas Whitsunday volveré a sumergirme…

2 comentarios:

  1. Qué puñetera envidia...

    Cuando sea rico (al menos más rico que ahora) me voy a empezar a apuntar a estas cosas.

    He dicho :P

    E.

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  2. Espero que me lleves contigo, con gastos pagados, claro.

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