martes, 2 de agosto de 2011

Jyndabye – Thredbo – Monte Kosciusko - Katoomba

¿¿Siberia?? No, el camino hacia el monte Kosciusko...

 La prueba de que estuve allí!!
Haciendo el indio, para variar...

Como decirlo sin ser maleducado... ¡FOMARE!

¡Pero qué chulo esto de las raquetas!


La familia de Utah casi al completo (George, el papá estaba en otra parte)

A las 7 en pie y a las 8.30 estaba ya en el Tourist Informaton Center. Varias empresas organizan excursiones por allí, era cuestión de preguntar, aunque la cosa no parecía fácil, pues no es habitual que la gente se interese en estas fechas por una excursión a pie a lo alto de la montaña, donde posiblemente no se vea nada.
Varias agencias me dijeron que no, queimposible o terriblemente caro. En uno de los locales alquilaban equipo, por lo que estaba ya resuelto a alquilarme unos Snow Shoes y un mapa, para intentarlo solo, cuando llegó una familia de Utah (padre, madre, hija de 17, e hijos de 14 y 10 años), con el mismo objetivo que yo, y con un maravilloso GPS con las coordenadas del monte en cuestión. Por favor, dónde están las cámaras de este Show de García, porque no me lo creía. Alquilamos el equipo y fui con ellos hasta Thredbo, el pueblo de donde salen los remontes para empezar la ruta. Fui con ellos todo el rato, luchando contra un viento terrible y la cuesta arriba casi constante. El paisaje era increible. Todo blanco, y cuando estábamos a punto de llegar hubo momentos de no ver más allá de 3 metros. Era como estar en un sueño, en una pequeña habitación con paredes de humo. Se me quitaron las ganas, si alguna vez las tuve, de subir al Everest. Allá arriba fue un poco decepcionante, pues la visibilidad era nula, y no humo más premio que el hecho de haber llegado.
Al volver mis piernas ya estaban algo doloridas. Había sido una excursión más que suficiente para  lamentable estado de forma física.
Después de despedirme de todos los miembros de la entrañable familia de Utah y comerme una buena pizza, había que volver a coger el coche y proseguir mi viaje. Destino: Katoomba, en las Blue Mountains, a seis horas en coche. Eran casi las 6 de la tarde de nuevo. Tocaría viajar de noche otra vez.
Llegué casi a las doce al albergue que esta vez sí, había reservado previamente, y donde me habían dejado la llave bajo el felpudo. La visita a este albergue era obligada. En la guía salían otras tres opciones, pero claramente para mi, sólo podía ser este. Lo entenderéis con la foto, algunos.

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