| ¡Adiós Sydney! |
Check out a las 10 de la mañana, por lo que maleta bien recogida y almacenada en unos armarios de seguridad con contraseña mientras me dirijo de nuevo al centro para mi último paseo por Sydney (al menos de este 2011). Caen todavía algunos regalos en un afán por agotar el resto del efectivo australiano. Como en un italiano muy auténtico y después me encamino de nuevo al albergue. Hora de ir al aeropuerto. El vuelo sale a las 17 horas y esta vez no lleva retraso. Me esperan 26 horas de vuelos, esperas, transbordos, piernas encogidas, maleta perdida en Londres; pero también de lectura, de sueño, de una larguísima puesta de sol preciosa y del emotio reencuentro con los tuyos.
El viaje se acaba y me siento como si acabase de llegar. A pesar de llevar dos días bajando las revoluciones y haciéndome a la idea de volver, una parte de mi quiere seguir viajando, hacia Asia, que está a tiro de piedra, Oceanía, para unos días de descanso total, o California, para visitar amistades que valen la pena. No me siento cansado después de un mes recorriendo australia.
En cambio, otra parte de mi sí quiere regresar para encarar el próximo año, lleno de cambios y nuevos proyectos. Estoy deseando empezar con todo lo que me he propuesto hacer en los próximos meses, y el momento ha llegado. Asia, América y África tendrán que esperar, pero cuando llegue el momento, este seguirá siendo nuestro punto de encuentro, donde congelo el tiempo y destruyo la distancia. El lugar donde vosotros y yo somos uno. ¡Hasta pronto!
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