martes, 2 de agosto de 2011

Sydney – Día 3 + Viaje a Jindabyne

Como era de esperar no pude levantarme hasta las 2 de la tarde. Para un lugar donde a las 6 es de noche, es toda una irresponsabilidad, pero estoy de vacaciones, y el cuerpo me pedía un respiro.
Me debatía entre quedarme un día más en Sydney o coger carretera e irme ya a coronar el Kosciusko. No podía perder más tiempo así que en media hora me planifiqué los siguientes 4 días. Compré el billete de avión a Cairns para el día 4, y me fui en búsqueda de un coche. Esto de ir por la izquierda me asustaba un poco, pero antes o después había que hacerlo. Debí caerle bien a la chica que me atendió en Europcar, porque acabé con un berlina automático bastante grande, como un Bora, con calefacción en los asientos (una tontería inicial que luego agradecí infinitamente) y control antideslizamiento (que no tuve que agradecer por suerte). Así pues, después de un buen plato de alguna espeialidad thailandesa riquísima a base de nuddles, me aventuré GPS en mano (gracias Jose por ese magnífico programa que me descargaste en el móvil), me aventuré en esas carreteras por donde todo va por el lado contrario al que uno se espera. Pasando un rotonda invertida fue el instante donde realmente me sentí en el otro lado del planeta, boca abajo, en el mundo al revés, como si hubiese cruzado el espejo hacia un universo paralelo. Creo que en ese momento no me habría extrañado ver a la gente andando de espaldas o leyendo de atrás hacia delante.
Después de 5 horas y media de viaje y multa de tráfico incluida (con policía en plan americano y jeep con más luces que un parque de atracciones), llegué a las 11.30 a Jindabyne, el pueblo que queda ya próximo a las Snowy Mountains, sitio que es, me parece, el único donde se puede esquiar en este enorme país. No vi nada, pero luego me recordaría un poco a la sierra de Madrid. De hecho, el Kosciusko (la montaña más alta de Australia) es algo más baja que el Peñalara.
El albergue estaba cerrado, y unos chicos alli me ofrecieron entrar y dormir en el sofá, pero me aventuré a encontrar otro lugar a esas horas, y por alineación de planetas di con un hostal que cerraba en 5 minutos y que tenía todavía libre una habitación. Hay que recordar que es invierno, y sólo en las Snowy Mountains es temporada alta, con todo repleto de gente esquiando como locos. No me lo creía ni yo. Ducha relajante y sueño reparador. Al día siguiente tocaría buscar la manera de llegar al monte Kosciusko, y una vez más el destino me iba a ayudar.

2 comentarios:

  1. Una vez más, Motobo ¡queremos saber! ¿Por qué te pusieron la multa?

    E.

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  2. Por ir a 118km/h en lugar de a 100.... grrrr..... Espero que no llegue a casa porque son 215 dolares del ala!!

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